Entramos a la cavidad por una falsa entrada lateral e inmediatamente, a nuestra izquierda, observamos cómo era realmente la boca de Altamira durante el Paleolítico. Al contrario de la boca actual, apenas del tamaño de una puerta de una casa, la boca que conocieron los grupos paleolíticos era ancha (aunque no demasiada alta), y la misma dejaba entrar la luz del exterior a buena parte de la primera sala, que era ancha y diáfana. Aún durante la Prehistoria, hace unos 13000 años, distintos desplomes fueron sellando esta gran boca hasta dejarla cerrada.
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